Vidal, Larreta y Dujovne, buscan devolver confianza al mercado

El Gobierno confirmó una definición económica sobre su futuro que es, en realidad, una decisión política que algunos creían demorada. La confianza que pueda atesorar como crédito en el mediano plazo Macri para enfrentar el resto de su mandato e incluve la campaña de 2019 , depende hoy directamente de lo que le pide el mercado. Hace tiempo que la lectura no estuvo más simple y relacionada entre la política y lo financiero.

Cuando el Gobierno y el Banco Central reconocen que el primer y excluyente objetivo es nivelar el mercado de cambios, no esta diciendo otra cosa que: sin dólar calmo no proyecto posible.

Por eso ayer el mensaje político estuvo en boca del ministro de Economía. Nicolás Dujovne presidió la reunión de coordinación económica y de allí salieron, casi como en tono fundacional, una lista de decisiones sobre el control del gasto.

Así se avisó ayer, tras ese encuentro de los ministros y funcionarios del área económica, que no habrá voces distorsionadas a la hora de reducir el déficit fiscal. Todos los que se sentaron a esa mesa prometieron darle “prioridad absoluta” a la reducción del déficit.

Para reforzarlo Duvjone les hizo prometer que no tomarán medida alguna que tenga costo fiscal, un ejemplo que el Congreso Nacional debería seguir a la hora de sancionar leyes.

A esa definición se le sumó un rato después otra imprescindible para inversores que ven con pánico cómo toda el área energética puede desplomarse si el Gobierno no mantiene sus promesas: no habrá cambios en la actualización de tarifas. Se terminaron las dudas, por ahora, sobre el camino que tomaría Javier Iguacel en su rol de reemplazante de Juan José Aranguren.

Ese mensaje ministerial tuvo a la tarde un correlato aun más concreto para mostrar hacia afuera del Gobierno.

Durante más de dos horas intercambiaron planteos con Dujovne, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, el ministro de Economía Hernán Lacunza y el de Hacienda porteño, Martín Mura. La de ayer fue una reunión preliminar para avanzar en la definición de los tres presupuestos más abultados del país, teniendo en cuenta además la ventaja de la Ciudad de Buenos Aires que ya planteó déficit cero en las cuentas de este año, y espera cumplir esa meta. Además de la situación de AySA y las empresas de electricidad (ver nota pag. 11) también se planteó la transferencia de los subsidios al transporte público de pasajeros del área metropolitana (AMBA), donde se complica para la provincia de Buenos Aires, con lotes de colectivos que realizan recorridos locales y las tarifas son diferentes.

Los dos distritos más fieles a Macri se pararon así para una foto previsible colocándose como garantes del ajuste que Macri debe llevar adelante. Inclusive ya avisaron que la segunda ronda de consultas podría ser esta misma semana.

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