Vice, gobernadora o su casa, los tres futuros posibles de Vidal

Si se elabora un Plan B, nadie ya trabaja para el Plan A”. Esta máxima, repetida por funcionarios de Cambiemos como si la hubiera escrito Nicolás Maquiavelo, ayuda a explicar que la trinidad PRO apueste a mantener el status quo en 2019. En realidad se la adjudican a Horacio Rodríguez Larreta. De forma explícita o implícita, tanto el jefe de Gobierno, como el presidente Mauricio Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal, alientan que la estrategia electoral de Cambiemos será buscar la triple reelección. Siquiera deslizar otra hipótesis, reza el tratado larretista, socavaría prematuramente toda chance del objetivo original.

En este escenario, en la imperiosa provincia de Buenos Aires, electoralmente hablando para un proyecto nacional, no habría sorpresas. “Equipo que gana, no se toca”, sería el principio futbolístico más acorde con el pensamiento presidencial. De esta forma, Vidal estaría acompañada en la boleta por un delegado radical: repetiría el vice Daniel Salvador. Con Macri golpeado en las encuestas (si la tendencia actual se mantiene), necesita sí o sí ganar la provincia. Como en 2015. “Lo peor que puede pasarnos es reelegir con otro Presidente”, sinceró su desvelo de un armador electoral bonaerense.

Las “cosas que pasaron” en la economía también pueden repercutir en la política. Con un Jefe de Estado asumiendo personalmente “los costos de medidas impopulares” (que, en teoría, darán sus frutos en un siguiente mandato), surge la hipótesis de reeditar la presidencia Eduardo Duhalde y su salida con un delfín. De nuevo, hasta que desde Nueva York el mandatario insistió con su reelección, no pocos miraron a Vidal, que acompaña los vaivenes de la opinión pública de la figura de Macri pero varios puntos arriba.

No sería lo que quiere hoy la gobernadora, dicen, que de a poco está dejando trascender que está algo cansada, como escribió este fin de semana el diario Perfil. La estrategia de recambio abre otra disyuntiva: con Vidal en la boleta presidencial, no hay una Vidal para poner en la bonaerense. “Si no va ella, Cristina va de gobernadora”, especulan. Y sin la provincia, saben, no ganan la Nación.

El tercer camino, sólo hipotético hoy, es una “salida elegante” para Vidal si la gestión termina por abrumarla: acompañar a un Macri fortalecido, con alta posibilidad de reelegir, en la boleta como Vicepresidenta. Es paradójico que este escenario no sea considerado como parte de una estrategia para abultar las chances electorales sino como alternativa a su casa. Tampoco eso, como ninguna variante, puede hoy descartarse. Al menos hasta junio.

Comentario